Centro de investigación y laboratorio. Granada

TOPOGRAFÍAS INVERSAS

En ocasiones, la arquitectura se configura a través de una topografía que envuelve el espacio. Los lugares de trabajo, precisan de una atmósfera, de un paisaje, que favorece la concentración, la reflexión y el estudio que todo centro de investigación requiere. El espacio se pliega y arruga para acoger lugares de trabajo, conectados mundialmente a través de redes pero localizados en pequeñas y singulares geografías.

INVESTIGACIÓN EN CONTEXTOS URBANOS LOCALES

Se hibridan los usos insertando la investigación en barriadas donde el paisaje es cotidiano, residencial, informal y algo descuidado. En una zona muy consolidada de Granada, al este del Camino de Ronda y próximo a la Ribera del río Genil, en una calle interior, estrecha y oscura con edificios plurifamiliares de más de 7 plantas, carteles de se vende, farmacia, taberna y pequeños supermercados de barrio, se habilita un local en planta baja para Centro de Investigación y Laboratorio.

HABITAR LOS ESPACIOS DE TRABAJO

El proyecto atiende especialmente a las relaciones entre los espacios de trabajo y su contexto urbano. Desde los puestos de trabajo, se vislumbran los exteriores de las viviendas, sus persianas, cables, ropa tendida, etc.; sin embargo, la zona de trabajo queda reservada para el equipo humano que desarrolla su jornada en el centro. Se huye del escaparate, de la imagen de exposición del trabajo, para apostar por un concepto del habitar basado en el recogimiento y el aislamiento.

TOPOGRAFÍAS INVERSAS

El espacio de trabajo es caracterizado por una acción constructiva que determina su tectónica. Se define por la repetición de elementos planos suspendidos y diferentes, tableros recortados cuya forma se desarrolla mediante diseño paramétrico, generando de manera sencilla una topografía artificial que denominamos ‘inversa’. El recorte de los tableros se ejecuta utilizando herramientas de fabricación digital. Este paisaje interior se ensaya previamente a través de la construcción de maquetas que permiten comprobar las posibilidades de la acción aquí definida.

El sistema constructivo participa activamente en la cualificación del espacio, empleando materiales naturales (madera reciclada), manipulados con alta tecnología, con una huella de carbono mínima, construyendo desde la especialización, con productos nacionales y mano de obra próxima.

LA LUZ EN ESPACIOS HUMANIZADOS

Se genera un ambiente alejado de la estandarización y la repetición, donde la luz es un material más de la arquitectura. Los requerimientos recomendables de iluminancia y confort, no son incompatibles con los juegos de luz efectuados en la envolvente. La luz y la sombra muestran un espacio donde tecnología y artesanía construyen un lugar.

Arquitectos: Miguel  Hernández Valencia, Esther López Martín, Juliane Potter.  Granada, 2018.

Fotografías: Jesús Granada